Un evento que ha logrado convertirse, en su primera edición, en todo un referente.
IV Edición del Foro La Toja 2022
Del 29 de septiembre al 1 de octubre
  • Un encuentro singular guiado por la excelencia de ponentes e invitados.
  • Una cita de referencia en el debate intelectual y académico.
  • Un espacio para fomentar el intercambio de ideas y experiencias.
LA CRISIS DE UCRANIA Y EL RENACER DEL VINCULO ATLÁNTICO
La invasión de Ucrania por parte de Rusia constituye un momento histórico y determinante para el futuro del orden internacional. Cuando la lucha por la hegemonía mundial parecía haberse trasladado al área del Pacífico, la agresión de Rusia a un país soberano en el territorio europeo nos ha retrotraído a los peores momentos de la historia del siglo XX en Europa y ha obligado a todos los países occidentales a redefinir sus prioridades estratégicas. Desde las alianzas defensivas al suministro energético; desde la ciberseguridad al futuro de las transacciones financieras y comerciales, innumerables aspectos de nuestra vida cotidiana se van a ver afectados por el desarrollo de los hechos en Ucrania.

La invasión rusa ha marcado un punto de inflexión en la política de seguridad europea ya que se han violado de forma ostensible las reglas fundamentales del derecho internacional con la ocupación de un estado soberano e independiente por parte de una potencia hostil. La reacción internacional que tal agresión ha despertado, sobre todo en suelo europeo, es acorde con la gravedad de la ofensa. La ejemplar resistencia del pueblo ucraniano ha hecho despertar la conciencia de los ciudadanos europeos y – a diferencia de lo ocurrido tras la anexión de Crimea- la respuesta ha sido rotunda y ambiciosa. El cambio de posición de Alemania con la decisión de incrementar su gasto militar ha marcado un hito histórico al igual que la decisión de Suiza de abandonar su tradicional neutralidad para apoyar la resistencia ucraniana.

Será necesario incrementar los presupuestos de Defensa, pero también diseñar una política industrial de acuerdo con los nuevos objetivos estratégicos: telecomunicaciones, industria militar, o el mundo digital son sectores que exigirán un mayor esfuerzo de investigación y cooperación occidental. Si Internet nació como una herramienta de uso militar, la investigación y el desarrollo en el ámbito asociado a la defensa también deberán alumbrar nuevos avances tecnológicos cuyo desarrollo y regulación debería ser compartida a ambos lados del atlántico.

Del mismo modo que la pandemia aceleró el proceso de digitalización de nuestra sociedad y estimuló soluciones innovadoras de cooperación en el ámbito europeo, la crisis de Ucrania ha servido para llevar al primer plano de las prioridades europeas el debate sobre su independencia energética. Europa parece haber asumido ya la necesidad imperiosa de recuperar una independencia en materia energética y la diversificación de sus fuentes de energía.

La crisis ucraniana ha derivado en unas sanciones económicas sin precedentes que han causado un grave deterioro a la economía rusa, pero también van a tener impacto en las economías occidentales. Cuando estábamos saliendo de las secuelas de la pandemia, otro shock internacional viene a golpear el proceso de recuperación económica y añadir mayor incertidumbre a los desequilibrios existentes. De nuevo es preciso recalibrar las políticas fiscales y monetarias a la luz de los acontecimientos en Ucrania.

La agresión de Rusia contra Ucrania y la brutalidad con que se ha llevado a cabo plantea un reto ineludible para el orden liberal internacional y para la seguridad europea. A los desafíos que ya teníamos planteados - cambio climático, digitalización, desigualdad- se han sumado otros nuevos y mucho más urgentes. Solo desde el reforzamiento del Vínculo Atlántico y de los principios democráticos sobre los que éste se fundamenta podemos afrontar con esperanza el periodo de incertidumbre que se abre ante nosotros.
¿Por qué un foro atlántico de debate?
El fenómeno de la globalización y la aparición de nuevas potencias con una fuerte vocación de protagonismo ha transformado los equilibrios geoestratégicos clásicos. En el mundo han surgido nuevas zonas de influencia cuya pujanza económica y política supone un claro desafío a los países occidentales y a los valores sobre los han construido su trayectoria a lo largo de la historia.

La civilización occidental está siendo retada por nuevos modelos políticos y económicos. Sin embargo el eje atlántico, mantiene su condición de espacio de referencia en el orden mundial. Más allá de circunstancias coyunturales, las dos orillas del Atlántico constituyen una comunidad con un modelo cultural homogéneo que ha definido a nuestras sociedades a ambas orillas del océano.

Un modelo humanístico que protege al ser humano concebido como un ser único y cuyos derechos y libertades han de ser protegidos y preservados.

Nuestra historia es atlántica, nuestra realidad también y nuestro futuro, necesariamente lo será. No solo desde el punto de vista geográfico, también cultural y económico. A pesar de la competencia de otras zonas del planeta, el espacio atlántico sigue siendo un espacio integrado en una abrumadora mayoría por países desarrollados económica, política y socialmente.

El Foro “La Toja” se plantea así como un espacio de diálogo entre ambas orillas del Atlántico, una invitación a mirar conjuntamente los retos que compartimos, los problemas que debemos afrontar y la posibilidad de hacerlo conjuntamente. Una oportunidad para mirar hacia el futuro desde nuestras raíces comunes y nuestros intereses compartidos.
Una vocación de Excelencia y Pluralidad
A diferencia de otro tipo de eventos, el Foro de la Toja se plantea como un encuentro singular que está guiado únicamente por la excelencia de ponentes e invitados. No quiere ni pretende ser una cita multitudinaria, sino una cita de referencia en el debate intelectual y académico. Los invitados tendrán la oportunidad de escuchar a personas de autoridad indiscutible en su respectivas áreas y podrán conversar con ellos en un ambiente diseñado especialmente para fomentar ese intercambio de ideas y experiencias.

La independencia de criterio, la pluralidad y la excelencia son los criterios que van a definir la organización del Foro, que no responde a ningún otro interés económico o empresarial. Igualmente se buscará una representación equilibrada de los distintos países que conforman el área atlántica. Nos interesan las distintas visiones y aportaciones que sobre las cuestiones objeto de debate se puedan sumar desde ambas orillas y ambos hemisferios.
En defensa de la Democracia Liberal
La democracia liberal es uno de los elementos que han definido el sistema de valores de nuestra civilización occidental. Hoy ese modelo, basado en la limitación del poder político a través de las instituciones, en la deliberación abierta y en el respeto a las minorías, parece aquejado de una crisis profunda que se manifiesta de muy diversas maneras: el auge de los nacionalismos excluyentes, la deslegitimación del sistema representativo, la llegada al poder de dirigentes mesiánicos y autoritarios, los ataques a la separación de poderes o a la prensa libre, etc.

Los populismos de todo signo, concebidos como una forma de subvertir las instituciones democráticas desde la propia democracia, suponen hoy una clara amenaza para nuestro modelo de sociedad. Es preciso que nuestros sistemas políticos vuelvan a conectar con los ciudadanos para reconstruir los vínculos de confianza sobre los que se articulan los sistemas representativos. Es preciso que las sociedades abiertas seamos capaces de dar respuestas eficaces a problemas como la desigualdad y la exclusión social, la inseguridad o los flujos migratorios que alientan la desafección.

Más allá del debate puramente académico o político conviene también prestar atención a la influencia que este fenómeno está ejerciendo sobre otros aspectos de la realidad como la economía, los derechos de los individuos o la situación geoestratégica. El auge del proteccionismo, las maniobras de desestabilización interna como una nueva forma de enfrentamiento entre potencias o el riesgo creciente de la desinformación masiva son algunos de los síntomas y consecuencias de este nuevo paradigma.

Todos estos elementos son materia para la discusión y la reflexión en el Foro de La Toja, siempre desde un compromiso inequívoco con los valores de la democracia liberal y sus logros a lo largo de la Historia.
El enclave
Galicia, una tierra con espíritu Atlántico.
Galicia es la más atlántica de las regiones de España, por su ubicación en el extremo noroccidental de la Península Ibérica y por su carácter, siempre volcado hacia el mar. La historia de Galicia ofrece multitud de referencias que conectan con la organización de un proyecto de esta naturaleza en su territorio. Galicia constituyó un foro de atracción y mestizaje cultural al abrigo de las peregrinaciones a Santiago de Compostela. Este fenómeno contribuyó de forma innegable a forjar la actual identidad europea y, por extensión, la cultura occidental. La cercanía –incluso lingüística- de Galicia con Portugal abona el carácter ibérico del Foro. La celebración de un encuentro de esta naturaleza fuera de los lugares habituales de Madrid o Barcelona también contribuye a trasladar una imagen más plural y equilibrada de la realidad española.
El Gran Hotel de La Toja, un establecimiento emblemático
Sus más de 100 años de historia convierten al Eurostars Gran Hotel La Toja 5* en todo un símbolo.
Galicia es la más atlántica de las regiones de España, por su ubicación en el extremo noroccidental de la Península Ibérica y por su carácter, siempre volcado hacia el mar. La historia de Galicia ofrece multitud de referencias que conectan con la organización de un proyecto de esta naturaleza en su territorio. Galicia constituyó un foro de atracción y mestizaje cultural al abrigo de las peregrinaciones a Santiago de Compostela. Este fenómeno contribuyó de forma innegable a forjar la actual identidad europea y, por extensión, la cultura occidental. La cercanía –incluso lingüística- de Galicia con Portugal abona el carácter ibérico del Foro. La celebración de un encuentro de esta naturaleza fuera de los lugares habituales de Madrid o Barcelona también contribuye a trasladar una imagen más plural y equilibrada de la realidad española.